Los dragones son tan sabios que han sido consejeros reales. Un rey camboyano del siglo trece pasó varias noches en una torre dorada, donde estaba consultando el gobernante real de la tierra, un dragón de nueve cabezas. Los dragones orientales son vanos, aun cuando son sabios. Se sienten insultados cuando un gobernante no sigue sus consejos o cuando la gente no honra su importancia. Entonces, retorciéndose, los dragones ya no hacen llover y causan sequÃas, o exhalan nubes negras que traen tormentas e inundaciones. Los pequeños dragones hacen travesuras menores, como que el techo gotee, o que el arroz salga grumoso. La gente lleva fuegos artificiales y lleva inmensos papeles de dragón a los corzos especiales. También hacen una carrera de botes con forma de dragón en el agua todo para complacer y aplacar a sus dragones.
En la dinastÃa Han, la apariencia del dragón se la describe como cuerpo de culebra, las escamas de un pez, los cuernos de un ciervo, la cara de un camello, dos pares de talones de aguilas, las orejas de un toro, las patas de un tigre, y los ojos de un demonio. No olvidemos que mantiene una perla flameante debajo de su barbilla.
La descripción moderna de los dragones chinos los presentan con poderes sobrenaturales; se dice que pueden disfrazarse como una lombriz de seda, o ser tan grandes para cubrir todo el cielo. Pueden volar sobre las nubes o esconderse debajo del agua (según la cultura Guanzi). También pueden crear nubes, evocar fuego y agua, volverse invisibles o brillar en la oscuridad (según los Shuowen Jiezi).
Algunos eruditos reportan que el primer emperador en utilizar la imagen de un dragón fue el legendario Huang Di (El Emperador Amarillo); a él se le podÃa visualizar un dragón en su escudo de armas. Cada vez que él conquistaba un pueblo, incorporaba el emblema de su enemigo como señal de victoria. Estos hechos explican el por qué los dragones chinos mantienen caracterÃsticas de varios animales.
Los dragones chinos son asociados con el agua en la creencia popular. Se los percibe como los amos y señores de las aguas; su dominio sobre las cataratas, los rÃos, y los mares. En su capacidad de amos y señores, estos se presentan en una forma antropomórfica (humanoide), vestidos con ropas de reyes, pero siempre con cabeza de dragón. Existen (4) cuatro dragones reyes, representados por cuatro mares: El Mar de Este, del Sur, del Oeste, y el Norte.
En tiempos premodernos, muchas villas chinas (especialmente aquellas cerca de rÃos y mares) tenÃan templos dedicados al rey dragón local. En tiempo de sequÃas o inundaciones, se ofrecÃan sacrificios religiosos para calmar la ira del dios dragón.
El Rey de Wu-Yue, de las (5) Cinco DinastÃas y (10) Diez Reinos se hizo conocer como el "Rey Dragón del Mar", por sus extensas esquemáticas de ingenierÃa para controlar los mares.
Otra referencia legendaria se la dieron a Huang Di, quien se inmortalizó en un dragón y ascendió a los cielos. Desde entonces se consideran a los descendientes de Huang Di como "los hijos del dragón". En otras leyendas chinas, un emperador nace con la marca del dragón y cambia la historia de su nación.
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